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Edición 4


Responsabilidad y ética prefesional, más allá del negocio

Por. Carolina Llano Uribe. Jefe de redacción.

La belleza conlleva mucho más que una moda o un estilo. Muchos de los negocios que se mueven alrededor de esta industria están orientados a ofrecer figuras ideales, moldear y esculpir cuerpos, buscar pieles, dientes y cabellos perfectos. Y aunque para lograrlo los clientes piensan que todo está permitido, la responsabilidad para los profesionales y proveedores está en reconocer que nada puede ir más allá de la ética profesional.

Frente a este tema la realidad en Colombia es preocupante: proveedores inescrupulosos venden equipos sin respaldo ni calidad a diestra y siniestra, sin tener en cuenta a los consumidores finales; esteticistas, trabajadores y dueños de empresas ofrecen tratamientos sobre los que no tienen formación, sin percatarse siquiera de las fatales consecuencias que pueden tener para los usuarios.

Una irresponsabilidad peligrosa cuando no se es consciente que el lienzo de estos artistas son cuerpos humanos, a los que un error o falta de conocimiento les puede costar la vida.
Vale la pena que los actores de este sector reconozcan la necesidad de capacitarse y certificarse para el uso de equipos estéticos y sus diferentes tratamientos, así como la importancia de adquirir sus equipos con empresas proveedoras especializadas, que cumplan con las reglamentaciones y tengan las certificaciones adecuadas para garantizar los procedimientos.

Aunque en algunos casos su valor pueda resultar más costoso que con proveedores informales, con seguridad esta diferencia nunca se comparará con el precio que se podría pagar por consecuencias desastrosas en la salud de un paciente.


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