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Edición 5


El Valor de la Imagen



El de la belleza es un negocio que bien puede decirse tiene sus pilares soportados en la imagen. Cuando un cliente cualquiera llega a un negocio de este sector en búsqueda de un servicio, en la mayoría de los casos está buscando mantener, mejorar o cambiar su imagen.

Esto es tan cierto para el trabajador que va a hacerse un simple corte, como para el ama de casa que busca un tratamiento de cavitación o para la estudiante que quiere un cambio radical en su estilo. Y esas personas que usan sus servicios están allí, además, no solo en busca de un profesional que cumpla su labor, sino que de alguna forma están reafirmando su personalidad, compaginando su exterior con lo que son y quieren representar ante el mundo.

Por eso al ser un sector que vive de la imagen no deja de sorprender que, en muchos casos, algunos empresarios de esta industria no se preocupen de la imagen de sus negocios y su personal de la misma forma que se preocupan por la de su clientela.

Sin ser la regla, no es extraño encontrar locales con los letreros rotos, con las paredes mal pintadas, los pisos sucios, las fachadas descuidadas o manicuristas con las uñas mal pintadas, esteticistas con uniformes rotos o mugrosos, estilistas con el pelo ajado.

En fin, ejemplos hay muchos pero lo importante a destacar es que todos esos detalles, si usted no los ha tenido en cuenta, le están restando clientes. Usted puede tener los profesionales más destacados o los equipos más modernos pero si no envuelve eso en el empaque adecuado, si no le pone atención a la forma tanto como al fondo a la ecuación le hará falta una variable y finalmente las cuentas no van a cuadrar.

Termino con una pregunta que puede ilustrar el tema ¿confiaría usted su salud oral a un odontólogo que tiene los dientes torcidos? Eso mismo se preguntan sus clientes respecto a sus servicios.


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